Igual que todo llega, todo pasa. Ya he vuelto. (Un gran suspiro.) Tan corto me parece que ya tengo ganas de marcharme otra vez. (Segundo gran suspiro.) En fin, no queda más remedio que recordar lo del pan con el sudor de la frente (aunque si sólo fuera la frente, no estaría mal, que menudo veranito he pasado en este cuarto del ordenador).Por otro lado, en lugar de responder a los que me habéis hecho algún comentario en la entrada en que anunciaba mi ausencia durante unos días, os contestaré aquí... a mi manera.
Primero, gracias a todos por vuestros buenos deseos. He descansado y he disfrutado durante estos días. Me he reencontrado con personas que hacía meses que no veía y con lugares que no visitaba hacía años.Por otro lado, ha habido un mal entendido sobre mi... Iba a decir “procedencia” pero no sería el término adecuado. Me explicaré: mi lugar de nacimiento no es en ningún pueblo o ciudad de Cantabria, pero no sería un disparate decir que mi
procedencia podría ser de allí o de la Comunidad Valenciana o de Castilla-La Mancha, porque tengo familia repartida por todos esos lugares. Y más recientemente, en Cataluña. Pero dio la casualidad de que mis padres estaban en Madrid cuando se me ocurrió nacer, y de que -al menos de momento- estoy afincada en esta comunidad. Sin embargo, hay algo en Cantabria que me llama; tal vez porque pasé allí varios meses al año en una época en que la mente sigue siendo un disco duro que no deja de absorber datos, ansioso de saber y de descubrir cosas nuevas.
Además, los oriundos del lugar me tenían preparado un “Salvoconducto para inmigrantes ilegales” para todo el territorio de Cantabria, ya que había sido deportada de Flandes; eso sí, válido para 15 días. Imagino que de estar más tiempo habría tenido que solicitar los papeles de residencia. Tendré que planteármelo...Y me ha encantado que los cántabros que entráis a mi blog hayáis exclamado con alegría eso de ser “paisana” vuestra. Me he sentido
más en familia, jejeje... A pesar del rapapolvo (disimulado) de Ishamael por no llamar anjanas a las dríades. Verás, mi querido amigo, no es más que un vicio de la profesión, ya que dríades podría decirse que es el genérico (o primer apellido; “ninfas” sería el segundo; y “hadas” el tercero) de lo que en Cantabria son anjanas. Y creo que en Asturias las llaman xanas, y janas en León, y lamias en Euskadi. (¡Viva la Wiki!) Incluso metería a las meigas gallegas.(*)(*) Subsanaré una terrible omisión que, no por olvido, sino por ignorancia, me ha descubierto hoy el sabio Gato Pu: Dejé fuera a las fadas de Aragón, pero me he documentado, y ahora sé que también se las conoce como encantarias, lainas, lavanderas y "moras". Se las describe como seres femeninos de gran belleza y con la tez morena, además de ser muy, pero que muy poderosas. Lástima que estas bonitas leyendas se pierdan con el paso del tiempo. Si alguno de vosotros cree que he de añadir el nombre de las dríades o ninfas de vuestra tierra a los que ya he puesto... Sólo tenéis que decirlo y se incluirán. Faltaría más. No quiero incomodar a unas criaturas tan especiales. Espero que Gato Pu les transmita mis disculpas a las fadas de su Aragón.
Sea como sea, las anjanas dríades ninfas hadas de mi bosque me han recibido con los brazos abiertos. Me han mostrado su precioso entorno, y las casas de los duendes y de los gnomos (os
pongo unas fotografías que saqué; me dieron permiso ¿eh?). De modo que si me han tratado tan bien será porque soy buena persona ¿no? Y mis duendes más cercanos, por consejo de las anjanas, me llevaron a descubrir otro lugar precioso donde uno se sentía más pequeñito incluso que en el otro bosque. Y es que, si las hayas y los robles poseen la fortaleza y la serenidad, las secuoyas tienen grandeza y espiritualidad al subir tan alto y tan rectas hacia el cielo. No obstante...
Mi corazón está en mi bosque. Será que necesito de esa fortaleza y esa serenidad que irradia cuando paseas por su fronda. Y con el rumor de las aguas cantarinas del joven río, allí, cerquita...Ufff... No sé yo si me han sentado muy bien las setitas a las que me invitaron mis anfitrionas del bosque. ¡Jajajaja!
Y he gozado con mi visita a los Picos envueltos en jirones de niebla; y a los pueblos conocidos y a
otros desconocidos con sus balcones repletos de flores; y con las charlas cerca del mar mientras compartes un refresco o un té (o unas rabas, si hay gazuza), o en el jardín de casa (me gusta pensar en ella así: en casa, como si fuera mía); y de la tarde de lluvia con que me recibió la montaña; y de las fiestas de la patrona del pueblo y el concurso del salto pasiego; y con los juegos de la peluda Luna, que se desesperaba cuando el “rebaño” se dispersaba y no conseguía juntarnos enseguida :)))
Lo dicho... ¡Qué corto se me ha hecho! Ahora, a poner en orden cosas que tenía abandonadas hace meses, como las dos bandejas rebosantes de papeles que hay que archivar, o poner al día archivos de traducciones y otros trabajos y guardarlos a buen recaudo en cedés, etc. etc. Estoy un poquito perezosa todavía, así que me lo tomaré con calma ya que de momento no me agobia ningún encargo. Además, Brandon también está ocupado con firmas, repasos, y demás historias, así que por ahora no tengo nada que contaros.Si mañana encuentro un rato tranquilo me leeré el primer capítulo de The Gathering Storm que Tor ha puesto en su página para que los lectores lo bajen. No quiero engullirlo, sino degustarlo como un bocado exquisito. Por cierto, el enlace a Tor para bajarlo es Cap.1 tGS. Sólo es necesario registrarse si no lo habéis hecho ya para otras cosas.
Bienhallados a todos
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