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El Dragón Renacido (equivalente a Camino a Tear y El Pueblo del Dragón en la edición nueva)
Blog de Brandon Sanderson 05-02-08
He mencionado que a veces me cuesta trabajo acordarme en qué libro ocurre tal o cual acontecimiento. Es obvio que cuando empecé con éste sabía que había leído en él la caída de la Ciudadela de Tear; la portada da una buena pista sobre eso.*
Sin embargo, algunas cosas que creía que pasaban aquí -las páginas y páginas de Egwene retenida por los seanchan, el aprendizaje de las tres chicas en la Torre Blanca- en realidad todo eso tenía lugar en el libro anterior. (Qué bárbaro, metió un montón de cosas en El despertar de los héroes.) Y ahora, resulta que otro gran acontecimiento (cuando Rand descarga rayos para limpiar la Ciudadela de Engendros de la Sombra) tiene lugar en el próximo volumen. Así que me puse a leer éste libro un poco confuso e intentando recordar qué pasaba exactamente en el libro tres. Llevaba unas cien páginas y me acordé de repente. Éste es en el que Rand desaparece.
Como presagiando los siguientes libros de la serie en que los personajes secundarios se convierten en personajes principales, en este volumen sólo tenemos atisbos de Rand. Recuerdo que me enfadé por eso cuando era un muchacho. Curiosamente —éste es otro cambio entre el Brandon adolescente y el actual— ahora no me he sentido así en ningún momento. Con el paso de los años he llegado a ver La Rueda del Tiempo menos como la historia de Rand y más como la historia del final de una era. Es la historia de todo un mundo y de las gentes que lo habitan, no sólo la historia de una persona. Así pues, he disfrutado leyendo los diferentes puntos de vista que me han permitido llegar a conocer mejor ese mundo, su escenario y su trasfondo. Quizá sólo es el escritor que hay en mí, sabedor de que dentro de un mes, más o menos, va a tener que escribir en ese marco y por ello, cualquiera cosa que me descubra más puntos de vista, más personajes y más lugares, será bienvenida.
No obstante, confieso que echo de menos algo. No en cuanto a que haya más apariciones de Rand concretamente, sino el no haberlo conocido mejor. El hombre que nos encontramos al principio de este libro ha cambiado mucho desde el final de segundo libro. Ese progreso, ese cambio, está atrapado entre uno y otro libro, perdido para nosotros. Hace poco, un amigo me explicó que el señor Jordan contemplaba los cambios de Rand durante este volumen como una metáfora, por la forma en que él mismo cambió durante los años que pasó en Vietnam. Ese mismo amigo sugirió que quizás hablar más explícitamente de esos cambios podría haber tocado algo demasiado personal para el señor Jordan. Nunca me lo había planteado bajo ese punto de vista, pero la verdad es que tiene mucho sentido.
Mi única queja sobre este libro es por Moraine. Siempre ha sido uno de mis personajes preferidos, pero aquí me crispa los nervios. Está bien que mangonee a Mat, porque se lo merece. Y a Rand tampoco le viene mal; es capaz de arrasar ciudades enteras. Pero ¿por qué tiene que chinchar a Perrin? Él no lo merece.
Y, a propósito de Perrin, mi momento favorito de este libro es cuando Perrin entra en la herrería, casi al final, y se pone a trabajar en la forja. Algo en la belleza de lo escrito ahí, mezclado con la agitación interna de Perrin en los capítulos contiguos, me caló. Para mí fue uno de los instantes más maravillosos de la serie hasta ese momento, y me recordó por qué me gusta tanto ese personaje.
Mi única queja sobre este libro es por Moraine. Siempre ha sido uno de mis personajes preferidos, pero aquí me crispa los nervios. Está bien que mangonee a Mat, porque se lo merece. Y a Rand tampoco le viene mal; es capaz de arrasar ciudades enteras. Pero ¿por qué tiene que chinchar a Perrin? Él no lo merece.
Y, a propósito de Perrin, mi momento favorito de este libro es cuando Perrin entra en la herrería, casi al final, y se pone a trabajar en la forja. Algo en la belleza de lo escrito ahí, mezclado con la agitación interna de Perrin en los capítulos contiguos, me caló. Para mí fue uno de los instantes más maravillosos de la serie hasta ese momento, y me recordó por qué me gusta tanto ese personaje.
* (En la portada americana, se entiende. N. de la T.)
Espero poder colgar pronto la traducción del comentario del siguiente libro.
Un saludo
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