Pues sí, hoy también llueve y estoy triste... Como aquel 27 de febrero de 2008, cuando se durmió mi gato. Ha amanecido soleado (también), pero soplaba un viento muy, muy frío. Es un día desapacible. En todos los sentidos.
Veréis que mi ayudante no tiene hoy la portada de un nuevo libro. Y es que... todavía no se ha publicado.
Ella quería aguantar para presentaros esa salida esperada por tantos seguidores. Quería aguantar para que después contáramos historias graciosas de que se ponía cascos por si acaso mi transformación me convertía en un malvado trolloc. Quería aguantar, de verdad. Era una luchadora y lo ha demostrado. Pero no ha sido posible. Se ha ido apagando poquito a poco, como una llamita cada vez más pequeña. Y al final, hoy se ha apagado del todo.
Llueve, y estoy triste. ¿Quién me ayudará a relajarme, como me pasaba al acariciar ese pelo tan suave y tan largo? ¿O cuando me observaba, con esa mirada tranquila, tan azul, y, a veces, desdeñosa, al verme alterada?
No vino, como su compañero de casa, expulsado de algún sitio porque ya no lo querían. Ella nació en una familia que los adoraba a ella y a sus hermanos. Estaba muy orgullosa de sus orígenes. Era toda una princesita. Y lo ha sido hasta el final.
Seguro que habrán venido a buscarla los amigos para mostrarle el camino a ese bonito jardín que merecen los compañeros que comparten nuestra vida durante unos años. Adiós pequeña, gracias por todo cuanto me has dado en este tiempo compartido. Voy a echarte mucho de menos.
He perdido mi alter ego.
0 comments:
Post a Comment