Saturday, December 8, 2007

Estreno de La Brújula Dorada


Ya se ha estrenado la película La Brújula Dorada y lo ha hecho rodeada de polémica porque el papel de villanos, que en la película forman parte de una institución a la que se conoce como “Magisterio”, en el libro son miembros de la iglesia de ese mundo, un mundo paralelo al nuestro con elementos que lo hacen diferente y otros que lo hacen muy semejante a éste. Lástima que se haya dado tanta importancia a una parte del argumento (que tiene tantos otros componentes interesantes, curiosos y atractivos) de la trilogía en la que está basada la película. Una historia que a mí me pareció original, muy bien escrita por Philip Pullman; es una de mis favoritas de este género.

Esa parte del argumento es la que ha originado las protestas de la Liga Católica Americana, aunque en los libros sólo se habla de “iglesia” y en ningún momento se mencionan ritos por los que se pueda identificar a alguna en particular. Este colectivo y otros semejantes abogan por el boicot a la película y exigen que se retire la trilogía de La Materia oscura de las bibliotecas. Parece que en algunos colegios y ciudades de Estados Unidos y de Canadá ya lo están consiguiendo. Por otro lado, exhortan a los padres a no llevar a sus hijos a ver la película.

Todo lo cual me ha hecho recordar las protestas que esa misma Liga llevó a cabo con el estreno de la película El Código Da Vinci, alboroto con el que contribuyó a que el largometraje tuviera un éxito de taquilla impresionante. No entiendo que con lo ocurrido entonces y los resultados que tuvo, vuelvan a lo mismo, acciones que sólo consiguen dar más auge a lo que supuestamente desean erradicar.

Pasaré al tema que nos interesa, que es la película y el primero libro de La materia oscura en el que se basa.

La Brújula Dorada (The Golden Compass) es el título con el que salió en Estados Unidos el primer libro de la trilogía, mientras que en Gran Bretaña se publicó con el de Northern Lights y que traducido al castellano como Luces del Norte es como se publicó aquí. He visto que (¡cómo no!) se ha hecho un gran lanzamiento de la trilogía al mercado, y aunque el segundo y el tercero conservan su título anterior, La daga y El catalejo lacado, en el primer libro han hecho un “apaño” que a mí al menos me da risa. El título de antes, Luces del norte, en la parte superior de la portada, en letras nada llamativas, mientras que en la parte inferior, en letras doradas y muy grandes, está la traducción del título de la película y del libro que salió en Estados Unidos. La portada de la que hablo no es ésta que he puesto, que corresponde a la edición de 1997.

Por lo que me han contado, la película está muy entretenida, tiene ritmo y los efectos especiales, como ha ocurrido con otras historias trasladadas a la gran pantalla, le ponen el toque de “fantasía hecha realidad”. Sin embargo, parece que termina sin el contenido de los dos o tres últimos capítulos del libro. Supongo que pensaron que la historia se quedaría muy “colgada” si la hubiesen llevado hasta el final de lo que se cuenta en Luces de norte (por aquello de tenga un final abierto pero que no quede "cojo" si este largometraje no funciona económicamente y no se hacen las otras dos películas correspondientes a los tomos segundo y tercero de la trilogía.) También parece ser que los términos utilizados en el guión para algunos personajes y grupos no son como en los libros. Unos ejemplos: los giptanos pasan a ser gipcios en la película; los zampones, ahora son los devoradores; y los daemonios son los dimons. Aparte de lo de Magisterio, en lugar de iglesia. No obstante, por lo visto la gente sale bastante satisfecha del cine. Imagino que si alguien espera ver reflejado de pe a pa el texto del libro, no le gustará y le encontrará miles de fallos (ya ha ocurrido con otras obras pasadas a la gran pantalla, por bien que se hayan hecho) pero esperar tal cosa es utópico, claro.

A continuación, el verso del libro II de El paraíso perdido de Milton, con el que comienza Luces del norte. Muy significativo. Los que hayáis leído la trilogía sabréis a qué me refiero.

En este espantoso abismo,
matriz de la naturaleza y tal vez tumba,
no de mar ni tierra, ni aire, ni fuego,
sino de todos juntos en sus fecundadoras causas
confusamente mezclados, y al que debe combatirse siempre,
a menos que aquel que todo lo hace y puede ordene
sus oscuras materias y cree más mundos,
en este espantoso abismo, el cauteloso demonio
se detuvo al borde del infierno y miró un momento,
considerando su viaje…

En una página dedicada a la película La Brújula Dorada, se hace mención a este verso ya que Pullman dio a la trilogía ese título, La materia oscura (His Dark Materials), por las conexiones temáticas que tiene con dicha obra de Milton. Ya que la traducción difiere (ésta es con rima) os la pongo también:

Y en este hórrido abismo,
De natura Cuna y quizá algún día tumba oscura,
Ni agua, ni fuego, ni aire, ni tierra,
Ni otra cosa criada se descubre,
Aunque el germen de todo allí se encubre,
Mientras que a Dios altísimo no place,
Ordenar tan confusos materiales,
O formar otros mundos y animales,
Esta informe extensión indefinida,
Satán pensativo registraba.

Para acabar, ya que he aprendido a colgar videos desde que en mi entrada Hora del recreo hablé del trailer que habían hecho de la película, os pongo uno que es algo distinto del de entonces por si queréis echarle un vistazo.

Espero que disfrutéis con la película y también, naturalmente, con la lectura de esta interesante trilogía.

Un saludo a todos

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