Wednesday, March 7, 2007

Escuadrilla Azor

En la entrada del 18 de Diciembre de 2006 os comentaba que acababa de terminar una traducción compleja, pero interesante por cuanto no estaba relacionada en absoluto con la temática de fantasía. Hoy por fin puedo anunciaros que el libro está a la venta y, según información de la editorial, hay una web en proyecto, aunque aún no está en marcha, dedicada a los libros de este sello nuevo.

En todos estos años de trabajar en la traducción casi siempre me ha tocado continuar series iniciadas por otros traductores (como ya he explicado en otras entradas lo trabajoso que es encargarse de cosas así, os ahorraré repeticiones que al final acaban cansando) y, también casi siempre, dedicadas al género de fantasía.

En cuanto a encargarme de algo nuevo (y acabarlo), hasta ese momento sólo había tenido esa satisfacción con la trilogía de La Sombra Carmesí (que posteriormente también se publicó en Círculo de Lectores, cedida por Ceac); la trilogía de La Gema Soberana; una serie de cuatro libritos sobre “mancias” y alguna cosilla compartida, como cinco de los cuentos que se sacaron en el libro Relatos fantásticos, Homenaje a Tolkien.

Menciono aparte el inicio de otra trilogía, Terrarca, en la que disfruté inventando nombres y en la que puse mucha ilusión. Y la pongo aparte porque me quedé sin poder continuarla gracias a tener un libro de Dragonlance que a la editorial le interesaba que tradujera yo, si bien ignoraba que por traducir ese otro libro iba a quedarme sin la nueva trilogía; de haberlo sabido, quizá no hubiese aceptado ese encargo.

En cuanto a la temática, sólo se salían del terreno de la fantasía —y entraban en el de lo esotérico :D— esos libritos sobre mancias.

Bien, pues ya ha salido ese libro que comentaba en Navidades. Se titula Escuadrilla Azor y pertenece a un nuevo sello: Militaria.

Como podéis imaginar, aunque sólo sea por el nombre del sello y el título del libro, Escuadrilla Azor, esta novela y otras de Militaria versan sobre conflictos bélicos. En el caso de Escuadrilla Azor el relato transcurre en la Gran Guerra ­—o Primera Guerra Mundial— y describe el día a día de una escuadrilla aérea del Royal Flying Corps (que años después pasó a ser la RAF.) Es un libro entretenido y, cómo no, con acción, que se lee enseguida. Pero también es duro. Mucho. O quizá yo soy demasiado sensiblera.

Como explica en el epílogo el autor, Derek Robinson, esta novela acaba con la idea romántica de la “caballería del aire”. Cito una frase:

«...la guerra en el aire era tan brutal, sórdida y sangrienta como la masacre de las trincheras.»

Tal vez fuera igual de brutal, pero con el agravante de que en las trincheras las bajas diarias alcanzaban cifras aterradoras. Se habla de ello por encima en algún momento y, creedme, los pelos se ponen de punta al imaginar tal barbarie. Sobre todo cuando se piensa que no estamos leyendo algo imaginario (aunque sea novelado), sino que está basado en hechos reales, donde moría gente de verdad.

Al ser una temática nueva para mí, además de tener muchos giros utilizados por quienes pilotan aviones, ya sean comerciales, militares o incluso de aeromodelismo (conté con la ayuda inestimable de una persona en la editorial que entiende de estos temas), tuve que buscar muchas veces en Wikipedia o en Google datos, fechas, nombres de lugares o de batallas, etc. Os aseguro que da frío leer ciertas cosas; se le encoge a uno el corazón.

Otro desafío de esta traducción tiene que ver con la pregunta que me hizo un aficionado (cuántas veces me he acordado de él mientras trabajaba en este libro) en el “chat” que tuve en Los Espejos de la Rueda respecto a si notaba la diferencia entre traducir un libro escrito por un británico y otro escrito por un americano. Por entonces contesté que no creía que hubiera mucha diferencia, aunque no lo sabía ya que aún no se me había presentado el caso de traducir ninguna novela que estuviera escrita por un británico. Ahora lo sé y puedo deciros que sí se nota, aunque no tengo muy claro si se debe a que es un lenguaje con muchos términos de aquellos tiempos y muy específicos de vuelo y acrobacias o es a causa de las peculiaridades del idioma a uno y otro lado del Atlántico.

Además se hace referencia a cosas y dichos de la época e incluso el argot que se utiliza a veces suena... desusado. Sí, entre unas cosas y otras, ha sido un trabajo complejo. Mucho. Admito que el libro me ha hecho sudar tinta y que he tardado bastante en traducirlo a pesar de no ser extenso. Mi avance por sus páginas era tan lento y dificultoso como el de los bandos adversarios en esas trincheras. Por suerte para mí, al menos no fue tan sangriento.

Para acabar, os contaré que el jefe de la escuadrilla británica que da título al libro —un tal comandante Woolley— al principio puede parecer odioso, pero su sentido del humor, tan agrio, y su modo de enfocar las difíciles situaciones que se presentan conforme avanza la novela, acaba por engancharte. Y al final te das cuenta (o al menos me ha pasado a mí) de que te gusta y te cae bien a pesar de su lengua mordaz, su forma de tratar —casi siempre detestable— a los pilotos y su aparente desprecio y sarcasmo por todo y por todos en general. Quizás ése sea el motivo de que al imaginar al comandante Woolley acabé poniéndole el rostro (e incluso el físico) del inefable doctor House. Ahora, cada vez que veo algún capítulo de esta serie, pienso: mira, ahí está Woolley.

Un saludo a todos.

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